sábado, 18 de diciembre de 2010

Desierto





detalles de pinturas:
serie:desierto

Casa de remos




Instalación:
CASA DE REMOS
(sobre caja con cubos)
medidas:
60cm x 30cm x 5cm
materiales:
madera, arena.

SUEŇO EN VERDE














Instalación:
“sueño en verde“(serie: desierto)
medidas base :
197cm x 244cm x 5cm
materiales:
madera, arena, tierra, césped.

26 objetos:
25 objetos de madera :
(14 de arena, 8 arena y madera, 3 objetos de madera)
medidas (cada uno) :
14cm x 13cm x 2,5cm (aprox.)

1 objeto tridente:
madera, tierra y césped
medida:
34cm x 34cm x 3,5cm

jueves, 21 de octubre de 2010

El Raval,BCN.

trabajar, lavorare, arbeiten, trabajar,treballar, lavorare, arbeiten,treballar: remo al sur.


















miércoles, 4 de agosto de 2010

Desierto claridad

Desierto

No hay ningún nombre que no sea desierto.
No hay un desierto que no haya sido, en otro tiempo, un nombre.
El desierto es distancia de nuestros destinos.
Nuestra voz se consume en la distancia.

En alta mar, arrójate.
Oirás a Dios.
En el desierto, adéntrate.
Dios te oirá.
La muerte es solo audible para la muerte.


Toda claridad nos ha llegado del desierto.
Mi obra es libro de la arenas, no por la luz sólo, sino por la desnudez austera.
El desierto está en la palabra que no puede ser escuchada.


Edmond Jabés

Desierto desnudez



Desnudo se es todo rostro.

Es desierto la desnudez que no es promesa.


Desierto. Ocre, amarillento.
Llama horizontal de las arenas.

Si hay un paisaje que dibuja este territorio, el de la espera, el del frágil
interregno entre miedo y la esperanza, es el desierto.
La desnudez hecha paisaje, o el paisaje de la desnudez.

No la desnudez todavía carne. Desnudez sin ser de un cuerpo, ni
no serlo.
Afuera sin ser afuera, tampoco sin ser adentro.
Ausencia.
(Desollado, más que desnudo.)

de Flecha en la niebla

Hugo Mujica

Desierto Teorema

Teorema

Escena final:
estacion de tren: desnudez
baldío: llorar la tierra
desierto: aullido ceguera iluminación

Pier Paolo Pasolini




"...
Esperanza,mar,desierto,
sangre, monte rodador:
libertades de mi alma
clamorosas de pasión,
desfilando por mi cuerpo,
donde no se quedan, no,
pero donde se despliegan,
sólo por amor."

Miguel Hernández

viernes, 23 de julio de 2010

Resistir es crear

Resistir es crear."
La poesía es la exaltación, el amor, la simpatía, la fiesta, el juego.
En la resistencia a la crueldad del mundo
y a la barbarie humana
hay siempre un sí que anima el no,
...un sí a la libertad,
un sí a la poesía del vivir.
Edgar Morin

lunes, 19 de julio de 2010



Ah, mis amigos, habláis de rimas

Ah, mis amigos, habláis de rimas
y habláis finamente de los crecimientos libres...
en la seda fantástica que os dan las hadas de los leňos
con sus suplicios de tísicas
sobresaltadas
de alas...

Pero habéis pensado
que el otro cuerpo de la poesía está también allá, en el Junio de
crecida
desnudo casi bajo las agujas del cielo?

Qué haríais vosotros, decid, sin ese cuerpo
del que el vuestro, si frágil y si herido, vive desde „la división“,
despedido del „espíritu“, él, que sostiene oscuramente sus juegos
con el pan que él amasa y que debe recibir a veces,
en un insulto de piedra?

Habéis pensado, mis amigos,
que es una red de sangre la que os salva del vacío,
en el tejido de todos los días, bajo los metales del aire,
de esas manos sin nada al fin como las ramas de Junio,
a no ser una escritura de vidrio?

Oh, yo sé que buscaís desde el principio el secreto de la tierra,
y que es arrojaís al fuego, muchas veces, para encontrar el secreto...
Y sé que a veces hallaís la melodía más díficil
que duerme en aquéllos que mueren de silencio,
corridos por el padre río, ahora, hacia las tiendas del viento...
Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la poesía
igual que un capullo...
No olvideís que la poesía,
si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente, para el invento del amor...

Juan L. Ortiz

lunes, 5 de julio de 2010


AXIS MUNDI


Desciendo
desciendo al cuerpo y veo
la lombriz de mi espíritu
alojada en mi vientre.
Subo, subo en espiral
hacia el motor del mundo
huyendo
huyendo del mareo
del mal de ser sola
tan sola entre las vísceras
subo al latido
me alojo
en su arritmia y descubro
mi rostro de lombriz
adherida a las válvulas
y asciendo
sigo ascendiendo en busca
de una razón que diera
sentido a mi existencia
me deslizo en la tráquea
bloqueo las palabras
asciendo
resbalo. Hay un agua
viscosa tras los ojos
resbalo y se me pegan
imágenes de un mundo
apenas insinuado
asciendo y al llegar
a la cúpula descubro
que sus paredes lisas
transparentes, vacías
tienen la textura
carnosa de mi vientre.
He bajado al espíritu
he subido al instinto.
La misma lombriz tensa
el eje que mantiene
erguida mi cintura.
El nombre que le ponga
ahora será el tuyo
pero su nombre es el
de aquellos que he amado
de aquellos que amaré
es todos y ninguno
el eje que mantiene
erguida mi cintura
me previene de ti
te crea a mi medida
y asume el reto
de ser muchos
de ser tantos
que da la impresión
que no cabrá mi espíritu
adentro de este cuerpo
que no cabrá este cuerpo
adentro de mi espíritu
por eso muero un poco
cada vez que te nombro
y sin nombrarte apenas
alcanzo a definirme.
Mi vientre es quien pronuncia
las sílabas secretas
que se inscriben arriba
en la cúpula.
Mi existencia es señal
de un fuego
que arde eternamente
en sí mismo.

Chantal Maillard
De "Lógica borrosa" 2002

martes, 8 de junio de 2010










Quien se arranca el corazón del pecho en la noche, quiere
alcanzar la rosa.
Suya es su hoja y su espina,
a él le deposita la luz en el plato,
a él le llena los vasos de aliento,
a él le susurran las sombras del amor.

Quien se arranca el corazón del pecho hacia la noche y lo lanza
a lo alto,
ése no yerra el blanco,
ése lapida la piedra,
a él le suena la sangre del reloj,
a él le quita su hora con un golpe el tiempo de la mano:
el puede jugar con pelotas mas bellas
y hablar de ti y de mí.


Wer sein Herz aus Brust reißt zur Nacht, der langt nach
der Rose,
Sein ist ihr Blatt und ihr Dorn,
ihm legt sie das Licht auf den Teller,
ihm füllt sie die Gläser mit Hauch
ihm rauschen die Schatten der Liebe.

Wer sein Herz aus der Brust reißt zur Nacht und schleudert es
hoch:
der trifft nicht fehl,
der steinigt den Stein,
dem läutet das Blut aus der Uhr,
dem schlägt seine Stunde die Zeit aus der Hand:
er darf spielen mit schöneren Bällen
und reden von dir und von mir.
Paul Celan.
fotos: jugar con maderas (spielen mit Hölzer)




martes, 11 de mayo de 2010









...

Aire para librarnos del muérdago de las palabras
y de las telarañas de la visión
y del cementario de los visajes,
de modo que la inocencia de la sangre sea, sin más, la que mire y sea
mirada
por las „visitas“ del límite...

...

Aire para escapar, asimismo, al país
de los descubrimientos con el „amigo“,
o el „complice“, en verdad, que los orejeaba, invitándoles a
sobrevolar
o a pulsar, invisiblemente, los límites...
y en cuyos estremecimientos, al igual que en las gramillas, fluían, ya,
todas las pistas
de los misterios...
...
Aire para reconocerse en la extraneza
del amanecer

Aire para no morir de amor y de nada
sobre las azoteas que han quedado, repentinamente, sin nube...
...
Juan L. Ortiz

martes, 27 de abril de 2010







Para que los hombres

Para que los hombres no tengan vergüenza de la belleza de las flores
para que las cosas sean ellas mismas: sensibles o profundas
de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo
por penetrar en el mundo,
con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños,
o la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento,
para que podamos mirar y tocar sin pudor
las flores, sí, todas las flores,
y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada,
para que las cosas no sean mercancías,
y se abra como una flor toda la nobleza del hombre:
iremos todos hasta nuetro extremo límite,
nos perderemos en la hora del don con la sonrisa
anónima y segura de una simiente en la noche de la tierra.



Sí, el nocturno en pleno día

Sí, el „nocturno en pleno día“. Qué reposante
la sombra, el baño del asombra.
Algunos brillos, algunas florescencias.Y, ah,
reencotrar el centro de relación. Delicias
de la flores submarinas, frágiles delicias.
La noche íntima está llena del mundo. En la primera
capa del reposo, sólo.Acaso en la segunda.
La fatiga de la luz y del ruido, sonríe, sí, al silencio iluminado
apenas, muy apenas de un pálido cielo abisal.
Silencio, silencio, sombra y silencio reposantes y ah, indispensables.
El nocturno delicado para oír nuestro silencio y el silencio
del mundo,
curvados sobre la sombra opaca, sin reflejos mezquinos o
complacientes.

Nuestro silencio y el silencio del mundo, tan musicales, ah, tan
musicales,
en sus primeras zonas. Porque en cuanto descendemos más nos
sorprende el grito de la vida.
La vida grita, hermanos, en lo profundo del mundo y de nosotros
mismos.
La vida herida grita y es inútil nuestro intento de eludir el grito
en el adorable y reposante refugio de nuestra soledad o de nuestra
comunión con las criaturas secretas del mundo.
Ah, cómo quisiéramos encontrar la paz absoluta de la sombra o de la
armonía total
cuando bajamos hacia nuestro silencio enel día o en la noche!
Por unos minutos sólo, aunque fuera por unos minutos, ver alzarse una
tenue constelación de las profundidades últimas.

Subiríamos con una sonrisa más segura, hermanos, para los deberes del
amor.
No el vértigo de la sombra, no, sino el canto de la sombra.

Ah cómo quisiéramos en el silencio de nuestro paisaje ver sólo los juegos de la luz y del agua.
Una impalpable presencia, casi una música, sobre las colinas
olvidadas.


Juan L.Ortiz

viernes, 23 de abril de 2010


La palabra que se guarda

La palabra que un ser humano guarda como de su misma sustancia, aunque la aprendiera o la formara él mismo un día. La que no se dice porque el decirla la desdeciría también al darla como nueva o al enunciarla, como si pudiera pasar; la palabra que no puede convertirse en pasado y para la que no se cuenta con el futuro, la que se ha unido con el ser.
Y se presiente, y aun se la ve, como profetizada en algunas criaturas no humanas, en algunos animales que parecen llevar consigo una palabra que al morir están al borde de dar a entender. Y también en la quietud inigualada de las bestias que miran el sol como si fueran sus guardianes, imágenes que el arte ha perpetuado en la avenida del templo de Delos, por ejemplo.
Y en el firmamento, algunas constelaciones o luceros sólo parecen guardar alguna palabra y custodiar por ella, con ella, la inmensidad inconcebible de los espacios interestelares, los vacíos y oquedades del universo, vigías del Verbo.
Mas en los seres humanos que guardan esa su palabra no se la ve, pasa inadvertida, como suele ser también para ellos, al menos como palabra, pués que ha llegado a asistirles como una lámpara que por sí sola se enciende o que está siempre encendida sin combustión.
Quizá sea el secreto que esclarece ciertas humanas presencias mientras viven y que se desprende de algunas legendarias figuras (legendarias aunque pertenezcan al lecho de la historia)y que algunos, y algunos poetas, constructores de arte y pensamiento, han dejado guardado también en su obra, que aparece dotada de una inacabable y más clara vida que aquellas otras que no la contienen.
La palabra que permanece inviolada en el delirio, por arrollador que sea, de quien teniéndola entra a delirar sin fin.
La palabra que no se petrifica en el espanto, y a partir de la cual el hablar se deshiela. Y que sigue orientando en el ser del que ha entrado en la noche de su mente.
Suele ser esta palabra que no se pierde un nombre.Un nombre que pudo ser dicho un día, mas que al guardarse ya irrepetible ha ido recogiendo las notas del nombre único. O puede ser un sí o un no, dado y olvidado ya, mas que subsiste, guiando al ser que lo guarda aún sin saber; una palabra que a todo suceso transciende.

María Zambrano

jueves, 22 de abril de 2010

La palabra perdida

No sólo el lenguaje sino las palabras todas, por únicas que se nos aparezca, por solas que vayan o solas que sea su aparición, aluden a una palabra perdida, lo que se siente y se sabe de inmediato en angustia a veces, y en una especie de alborear que la anuncia palpitando por momentos. Y también se la siente latiendo en el fondo de la respiración misma, del corazón que la guarda, prenda de lo que la esperanza no acierta a imaginar. Y en la garganta misma, cerrando con su presencia el paso de la palabra que iba a salir. Esa puerta que el alba cierra cuando la puerta se abre. El amor que nunca llega, que desfallece al filo de la aurora, lo inasible que parte de los que van a morir o están muriendo ya, y que luchan –tormento de la agonía- por dejarla aquí y derramarla y no les es posible ya. La palabra que se va con la muerte violenta, y la que sentimos que precede como guía, la guía de los que, al fin, pueden morir.
Perdida la palabra única, secreto del amor divino-humano. ¿Y no estará ella señalada por aquellas privilegiadas palabras apenas audibles como murmullo de paloma: Diréis que me he perdido . –Que, andando enamorada-, Me hice perdiza y fui ganada.

Maria Zambrano