lunes, 30 de noviembre de 2009




Vor seiner Hütte ruhig im Schatten sitz
Der Pflüger, dem Genügsamen raucht sein Heerd.
Gastfreundlich tönt dem Wanderer im
Friedlichen Dorfe die Abendglocke.
...
Wohin denn ich? Es leben die Sterblichen
Von Lohn und Arbeit; wechselnd in Müh´ und Ruh´
Ist alles freudig, warum schläft denn
Nimmer nur mir in der Brust der Stachel?

Am Abendhimmel blühet ein Frühling auf;
Unzählig blühn die Rosen und ruhig scheint
Die goldne Welt; o dorthin nimmt mich,
Purpurne Wolken! und möge droben

In Licht und Luft zerrinnen mir Lieb´und Laid!-
Doch, wie verscheucht von thöriger Bitte, flieht
Der Zauber; dunkel wirds und einsam
Unter dem Himmel, wie immer, bin ich-
...
En paz ante su cabaña, a la sombra se sienta
el labrador, humea el hogar del humilde.
Acojedora le suena al caminante
la campana vespertina en el pueblo apacible.

Y yo, ¿a donde iré yo? Viven los mortales
de jornal y trabajo; alternando fatiga y descanso
todo es alegría; ¿ por qué, entonces, nunca
duerme en mi pecho el aguijón?

En el cielo vespertino florece una primavera;
incontables florecen las rosas y parece sosegado
el aúreo mundo. ¡Oh, llevadme hasta allí,
purpúreas nubes! y ojalá allá arriba

se me esfumen amor y dolor en la luz y el aire.
Pero, como ahuyentado por mi necio ruego,
desaparece el encanto; oscurece y solo,
bajo el cielo, como siempre me hallo.


Odas, Friedrich Hölderlin

martes, 24 de noviembre de 2009




Fueron mis libros escritos, no en la arena o con arena, sino por y para la arena.

Libros cuyo destino-la inmóvil aventura- he abrazado, descifrándolos a medida que me identificaba con ellos hasta convertirme en su escritura misma. Milagro que ha sido posible a costa de mi propia disolución.

Arenas que, en nombre de la Nada, abolís la Nada, podría yo despojaros de vuestra legítima parte de infinito?

lunes, 23 de noviembre de 2009


Arena

“Soy rehén de una palabra que, a su vez, es rehén del silencio”, decía él.

La muerte se encuentra, primero, en la palabra.
“Asimismo, la mía no busca allí donde, febriles, otras palabras se
agolpan, sino allí donde se retiran con su difunta eternidad”, decía él.

No se piensan en la muerte, en el vacío, en la nada, en Nada; sino en sus innombrables metáforas: una forma de soslayar lo impensado.



Edmond Jabés


miércoles, 4 de noviembre de 2009






Pero tú avanzas -pasos blandos- hacia la noche
que pende grávida de uvas purpúreas,
y mueves los brazos más bellamente en el azul.


Du aber gehst mit weichen Schritten in die Nacht,
Die voll purpurner Trauben hängt
Und du regst die Arme schöner im Blau.

G.Trakl