sábado, 22 de enero de 2011

Crítica:



pintura:título: casa flotante.1996-7


Islas, puentes, alas:

El mundo de imágenes de Rubén Caruso se caracteriza por un continuo desarrollo del lenguaje visual y se alimenta de una intensa preocupación por ‘lo propio’ y ‘lo otro’.
El tema de Caruso, desde sus principios, es la metáfora de la casa: como símbolo de la identidad, de la intimidad, del cuerpo, del alma, del hogar, esto es: de lo propio.
En sus primeros trabajos en la década de 1990, el mundo se queda afuera. Caruso se ocupa exclusivamente de la medición de lo interior. En este período, la mirada
hacia el interior de la casa se muestra a menudo como surreal: la luz entra a través de puertas cerradas, un barco flota en lo alto de la habitación…

El carácter misterioso e inquietante se genera tanto en la utilización de los colores oscuros, como en las arbitrarias relaciones de los elementos.
Las habitaciones sin ventanas alimentan esa existencia, con referencias formales y de contenido (objetos de uso cotidiano aislados en el espacio ).
Esas referencias se entienden como símbolos del yo ,visiones de sueños, esperanzas o temores. Las funciones se transforman en símbolos, intuiciones, sentimientos.-

La experiencia de hogar y personalidad, protección e intimidad, guían su obra, a finales de los 90, al desarrollo de una nueva subjetividad.
El yo, por contraste, se mantiene oculto en, o detrás de la metáfora del hogar.
La persona que esta detrás calla, utiliza el misterio, la confusión resultante como modo para representar lo inconcebible de la individualidad..
Descubrir lo que las imágenes desean trasmitir no es sencillo, se consigue con una mirada sensible y empatizando con la imagen, y eso es posible en la reflexión.

Mientras los primeros trabajos presentaban una mirada hacia el espacio interior de las habitaciones, el pintor logra, en estos trabajos, la percepcion del exterior.
La casa ya no iluminada desde dentro, se presenta como bastion-fortaleza, el cambio se construye de adentro hacia afuera.
R.C. desarrolla, en los últimos años, composiciones en grandes formatos, que nos recuerdan mapas.
Las cartografías trascienden como muestras de mundos no descubiertos y como un continuo retorno a la forma de la casa que, estilizada y así más intuida que reconocible, se representa através de lineas -rayas, triángulos unidos, pentágonos unidos o expandidos que se integran o disgregan entre si.
Hoy, la pintura de Caruso, se nos muestra en diferentes estratos de colores claros, cuya luminosidad y sensualidad , especialmente el siempre presente contraste entre el azul y el naranja-rojo quebrado, intensifica la impresión de las tonalidades centellantes.

Lentamente emergen, de estas las islas de colores neblinosos, estructuras que, a menudo, aparecen y desaparecen y que ocupan nuevos espacios .
R.C. crea, en estas pinturas; de manera claramente diferente a las etapas anteriores; estructuras de casas y puentes.
Hoy trabaja la metáfora del hogar ampliando su mirada. Ya no sólo estan representadas las cuatro paredes como expresión de si mismo y centro de su investigación. En las nuevas obras se plantea la posibilidad de unirse a lo diverso.

Esta nueva manera de concebir las ‘casas’ conectadas por ‘puentes’, plantea la búsqueda de nuevos encuentros.
A la metáfora de la casa se le agrega la metáfora de la cartografia.
Allí la casa representa el lugar donde uno vive y se retira y los mapas representan el intento de apoderarse de lo que le rodea, situarse .

En los cuadros de R.C. unos pueden sentir que tratan acerca del encuentro del puerto seguro, como un encontrarse a si mismo, de la necesidad humana de pertenecer y estar protegidos.
Otros pueden pensar que, por el contrario, expresan el dolor de la perdida del hogar , incluso de sus propias inseguridades.
Así sus cuadros mantienen un misterio-enigma, parecido al de los aforismos del admirado Antonio Porchia quien escribio:

“Islas, puentes, alas,
mis tres vidas separadas,
mis tres muertes unidas”
R.C.entiende la pintura como un proceso interno, como una reflexión sobre la individualidad y el entorno. Se deja guiar por la poesia: Celan, Pavese,Trakl, junto a Porchia, Mujica, Zambrano y el maestro Eckhart
Ciertas lecturas filosóficas como punto de reflexión e inflexión para su trabajo,
donde nada esta totalmente cerrado, ni posee un sentido único.(Bachelard, Heidigger)

Todo se encuentra en un cambio constante y todo esta hecho de la misma “ materia”
En los dibujos de Caruso observamos claramente este enfoque. Allí todos los elementos de la composición se construyen con un mismo, consciente y deliberado ‘punto’.
Partiendo de estas observaciones, parece mas fácil definir lo que la pintura no es para R.C. : no es ni una investigación del color , ni la posibilidad de escenificarse a si mismo a través del estilo o su dinámica.
Lo que sí nos muestra su obra es una ejecución coherente de un continuo tema de vida, una búsqueda constante que describe la complejidad del yo y de su contexto, unidos de una forma estrecha.
El cambio de la figuración a la abstracción, no retrata la realidad asible y visible en el sentido tradicional, pero sí busca hacerlo de una manera personal.

Como dice el Maestro Eckhart:
"¿Quién conoce su casa?
salga afuera
y nos diga cuál
es su forma. "


Alexandra Matzner
Viena, mayo 2009









pintura: S/T serie: islas,puentes,alas. 2009-19

Insel, Brücken und Flügel

Es ist hell, es ist klar,es ist ganz finster,es ist ohne Namen,es ist unerkannt,frei von Beginn und Ende,es steht stille,ist bloß, ohne Kleid.Wer kennt sein Haus?Der komme daherund sage uns, von welcher Gestalt es sei.(Meister Eckhart)Die Bildwelt von Ruben Caruso speist sich aus seiner intensiven Beschäftigung mit dem Eigenen und dem Fremden und zeichnet sich durch eine kontinuierlich entwickelte Bildsprache aus. Seit Jahren beschäftigt sich der Maler mit der Metapher des Hauses als Symbol für Identität, Intimität, Körper, Seele, Heimat – kurz das Eigene. In seinen frühen Arbeiten der 1990er Jahre ist die Welt draußen geblieben, und Caruso hat sich ausschließlich mit der Vermessung des Inneren beschäftigt. Die von ihm gezeigten Hauseinblicke aus dieser Zeit muten oft surreal an, wenn Licht durch geschlossene Türen fällt oder ein Boot scheinbar an der Decke schwebt. Der Charakter des Unheimlichen wird durch dunkle Farbgebung und unrealistische Relationen zwischen den Elementen hervorgerufen. Formale und inhaltliche Bezüge reichern Carusos oft fensterlose Zimmer an, denn in diesen Bildern tauchen vereinzelt Objekte des täglichen Gebrauchs auf. Sind sie als Sinnbilder des Ich zu verstehen, visualisieren sie Hoffnungen, Träume oder auch Ängste? Intuitiv werden ihnen Gefühle zugeordnet, Funktionen verwandeln sich in Symbole. Das Ich bleibt hingegen immer verborgen – in oder auch hinter den Metaphern des Heims. Der Mensch dahinter schweigt, nutzt das Geheimnisvolle, die entstehende Verwirrung als Chance das Unfassbare der Individualität darzustellen. Der Weg der Erkenntnis ist in Ruben Carusos Bildern daher kein einfacher, sondern fordert ein einfühlendes Sehen, sein Sich-Einstimmen auf die Malerei.Die kondensierte Erfahrung von Heimat und Persönlichkeit, von Schutz und Intimität führte gegen Ende der 1990er zur Entwicklung eines neuen Sujets. Während die frühen Arbeiten einen Innenraumeinblick anbieten, gelangt der Maler in den jüngeren Bildern zur Darstellung der Außenansicht. Das Haus wird nun nicht mehr von innen durchleuchtet, sondern präsentiert sich nahezu als Bastion. Aufbauend auf diesem Blickwechsel – von Innen nach Außen – entwickelte Ruben Caruso in den letzten Jahren großformatige Kompositionen, die an Landkarten erinnern. Sie wirken wie Schilderungen noch nicht entdeckter Welten und sind doch Weiterentwicklungen seiner immer wieder verwendeten Hausformen. Stark stilisiert und dadurch mehr erahn- als erkennbar werden sie durch gestrichelte Linien mit kleinen Formen, Dreiecken meist, zu Fünfecken verbunden oder scheinen auseinanderzustreben.Jetzt bestehen seine Gemälde auch aus zig hellen Farbschichten. Diese Bilder leben nahezu von der Leuchtkraft und Sinnlichkeit der Farben, vor allem der immer wiederkehrende Kontrast zwischen oftmals reinem Coelin-Blau und gebrochenem Orange-Rot verstärkt den Eindruck der gleichsam feurigen Qualität seiner Rottöne. Langsam tauchen aus diesen Farbnebeln Inseln auf, Strukturen werden sichtbar, verschwinden wieder, während sie an anderen Stellen erneut hervorgeholt werden. Ruben Caruso möchte in diesen Bildern – und das unterscheidet sie eminent von früheren Kompositionen – Strukturen schaffen, Häuser und Brücken „anbieten“. Bis heute arbeitet er mit der Metapher des Heims, doch nun hat sich sein Blick erweitert. Es steht nicht mehr das einsame Ich und die von ihm gestalteten eigenen vier Wände als Ausdruck seines Selbst im Zentrum der Beschäftigung, sondern die Möglichkeit miteinander in Verbindung zu treten. Daher schließt er seine Hausformen zusammen, „baut“ Brücken zwischen den Individuen und Körpern, auf dass sie sich zu einer Gesellschaft zusammenfinden mögen. Zur Metapher des Hauses tritt nun jene der Kartografie, wobei das Haus für die Wohn- und Rückzugsstätte des Selbst und die Landkarte für den Versuch, sich der Umgebung zu bemächtigen, stehen. Ruben Carusos Bilder handeln für manche von einem sicheren Hafen, einem sich Finden im urmenschlichen Bedürfnis nach Zugehörigkeit und Geborgenheit. Andere sind der Meinung, dass genau das Gegenteil, nämlich der schmerzhaft empfundene Verlust der Heimat, ja Selbstzweifel, in seinen Bildern Ausdruck findet. Und so bleiben seine Bilder auch weiterhin rätselhaft – wie die sprachphilosophischen Aphorismen des von Caruso verehrten Antonio Porchia, der schrieb: „Islas, puentes y alas: mis tres vidas separadas. Mis tres muertes unidas.“ (Inseln, Brücken und Flügel: meine drei getrennten Leben. Meine drei vereinten Tode.)Ruben Caruso versteht seine Malerei als inneren Prozess, als Nachdenken über Individualität und Gesellschaft. Er lässt sich bei seiner Suche oftmals von Poesie leiten: Gedichte von Celan, Pavese, Trakl neben Porchia und Meister Eckehart inspirieren ihn durch ihren Sprachrhythmus, die Entfaltung von Form und Inhalt. In Auseinandersetzung mit der komplexen Philosophie von Martin Heidegger gibt es für Caruso kein Abschließen, keine Eindeutigkeit. Alles befindet sich im steten Wandel und alles besteht aus einer „Materie“. In seinen Zeichnungen zeigt sich diese Einstellung besonders deutlich, wenn man beobachtet, wie alle Elemente der Kompositionen aus einem bewusst gleichförmigen „Punkt“ aufgebaut sind. Ausgehend von diesen Beobachtungen scheint es einfacher zu definieren, was Malerei für Ruben Caruso nicht ist: Sie ist kein Erforschen der Materie Farbe, keine Möglichkeit der expressiven Selbstinszenierung über Duktus und Dynamik. Stattdessen zeigen seine Bilder ein beständiges Abarbeiten eines Lebensthemas, einer kontinuierlichen Suche. Sie beschreiben die Komplexität von Ich und Gesellschaft in einer stark verklausulierten Form. So changieren seine Bilder zwischen Figuration und Abstraktion, wollen nicht Wirklichkeit im traditionellen Sinn von sichtbarer, greifbarer Realität abbilden und tun dies doch auf eine sehr persönliche Art. Oder wie Meister Eckhart es zum Haus Gottes formulierte: „Wer kennt sein Haus? / Der komme daher / und sage uns, von welcher Gestalt es sei.“

Mag. Alexandra Matzner
Wien, Mai 2009



pintura:Casa transparente serie: casa poblada de casas, 1999









pintura: título: Fuga, serie: espejo 772. 1995-6

Authentizität und Kontext

Ruben Caruso schafft - kleinere, eher abstrakt, einfach und fragil wirkende Holzskulpturen (Maderas, d. h. „Hölzer“), - des weiteren etwas größere, asketisch und doch eindringlich wirkende Tuschezeichnungen in Schwarz-Weiß (Dibujos);- vor allem aber ist Ruben Caruso ein Maler, beherrscht gleichermaßen Farb- und Formgebung, so besonders in seinen großformatigen Gemälden (Pinturas, „Malereien“) . - Fotos, Videosequenzen und Zitate aus Poesie und literarischen Texten erweitern diese Malereien, bilden Brücken, vertiefen das Verständnis der Gemälde. Hinsichtlich seines Stils zeichnen sich seine Werke durch eine konsequente Authentizität aus, - bei einer klaren Kontinuität, was die Entwicklung seiner Themen und Elemente der Darstellung anbelangt.Für den Beschauer insbesondere seiner Gemälde ist dabei deutlich, dass er Farben zum Leben bringt, die einen ursprünglichen Bezug zur Natur und dem Licht seines Heimatlandes verraten.Und doch ist dieser Bezug nie vordergründig, nie einfach, er ist eher Hintergrund einer Leidenschaft, die den Betrachter in andere Welten hineinzieht, die uneindeutig sind, kryptisch, größer als all das, was die normal sichtbare Welt zeigen kann.Dabei wirken diese Gemälde aus der Perspektive europäischer Kunst seltsam fremd und doch vertraut zugleich. „Was mir wichtig ist, ist der Kontext in dem ich lebe, das „mir Eigene“, ohne stilistische Konditionierung, und ohne dabei weder die Vergangenheit noch die Gegenwart der Kunst zu vergessen. Ich bevorzuge eine Darstellung mit intimistischer, nahezu hermetischer Charakteristik, mit Andeutungen, die dem Offensichtlichen, dem Direkten fernliegenSo empfinde ich es als wichtig innezuhalten – um zu sehen, mich interessiert nicht so sehr die vordergründige Wirkung. Ich bin rational und reflexiv - und doch noch mehr und in erster Linie intuitiv. Und so wünsche ich mir auch den Betrachter, dass er sich die Zeit nimmt um zu betrachten, dass er sich mobilisiert.“ (RubenCaruso )

Themen
Zur Kontinuität der Themen gehört bei Ruben Caruso die Metapher des Hauses, der Behausung, der Verortung des Individuums – zunächst in seiner Innenwelt – so in den Bildern der 90er Jahre. Diese Metapher erweitert und kehrt sich dann zunehmend nach außen: Häuser jetzt in der Außenansicht zeigen sich in ihrer Vernetzung als die Verortung der Individuen. Individuen, die sich eingeordnet sehen in Gruppierungen, gesellschaftlichen, auch natürlichen, ja kosmischen Zusammenhängen. Ordnungen, die zeugen von dem Schutzbedürfnis einerseits, andererseits immer auch fragil sind und von der Uneinholbarkeit sowohl des Gesellschaftlichen wie des Natürlichen zeugen. Räume zeigen sich hier als offene Räume, die bedrohlich wirken, aber auch einladen können, als schützend empfunden zu werden. Einladen überhaupt hinzuschauen, angedeutete Richtungen und quasi „Landkarten“ ernst zu nehmen, und doch zuzulassen, dass es Ordnung immer nur als vorläufige Andeutung gibt, mehr Ausdruck des Bedürfnisses als dessen, dass sie direkt greifbar wäre. Wohl aber – und das ist die Provokation für den europäischen Betrachter – zeugen gerade die Gemälde durch die Farbigkeit von einer Sehnsucht, die einerseits tief emotional gegründet ist, andererseits – mit Anleihen an die Mystik - utopistisch wirkt. So wird die Metapher des Hauses in den letzten Jahren zu einem Thema, das Ruben Caruso in einer Reihe zeigt mit alten mystischen Traditionen, wie es sie in vielen Kulturen gibt, und wo die Sprache aufhört eindeutig sein zu können. Caruso zitiert in diesem Zusammenhang – wenn es um die kosmische Einbindung der Metapher des Hauses geht, Meister Eckhart:„Es ist hell, es ist klar,es ist ganz finster,es ist ohne Namen,es ist unerkannt,frei von Beginn und Ende,es steht stille,ist bloß, ohne Kleid.Wer kennt sein Haus?Der komme daherUnd sage uns, von welcher Gestalt es sei.“(Meister Eckhart)

Dr.Reinald Klockenbusch
Wiesbaden, 2009.



pintura:S/T.serie:Espejo 772.1996





Foto: serie: cuerpo,piedra,remo.2007

Own Texts
"What's important for me is the context in which I live and the 'that which is me' – without stylistic conditioning and without forgetting the past or the present of art. I prefer depictions of an intimiste, virtually hermetic character, with allusions that are far from obvious, far from the direct.I am interested in the alluded to, in the subtle. But although I am obsessive about colours, I am not concerned with nuances as such but with feeling, with transmission. I believe that art is not solely about colour, form or object; it goes beyond all that. And that is why I am not that interested in foreground effects. I am more intuitive than rational and so I appreciate those viewers who take their time to view and contemplate, who get themselves involved".

This communication without wordsdoes not necessarily move on the levelof searching or findingbut rather on that of feeling.Colours on the canvas appearand disappear again.I myself move on doubtfuland then again on solid ground.I try not to make mistakesbut also not to avoid them– for me they are necessary.Uncertainty moves.Art is certainand it moves.Blindfolded eyes – searching hands find.
To give one's self only to one's selfThe individual, the thought.Neither standpoint nor indifference.Challenge one's self to the new each day.Awaken through self-observation,error as part of adaptation,self-deception in deadlock.Commit to one's own affiliationor that of someone else …My being – or its inversion;My feelings – unceasing self-observation.Art seeks.
Art independent of the object,of the form;questionedby action, by people.Ambiguities.Art or life – both.


Islands, Bridges and Wings

It is bright, it is clearit is all darkit is without nameit is unbeknownfree of a beginning and endit stands stillis naked, not clothed.Who knows his house?Let him come hereAnd say unto us of what form he be.(Meister Eckhart)Rubén Caruso's pictorial world feeds off his intensive occupation with the Self and the Other and is remarkable for a continuously developing pictorial language. Over the years, the artist has engaged with the metaphor of the house as a telling symbol of identity, intimacy, body, soul and homeland – in short: the Self.In his early works of the 1990s, the world stays outside as Caruso deals almost exclusively with surveying the interior. The house insights he showed us often come across as surreal, especially when the light falls through closed doors or a boat seemingly floats at the ceiling. Indeed, the uncanny is invoked by dark colouring and unrealistic relations between the constitutive elements in these pictures. Formal and contentual references augment Caruso's frequently windowless rooms as various objects of everyday use materialise here and there.Are these to be understood as symbols of the "I"? Do they signify hopes, dreams or even anxieties? Feelings are allocated to them intuitively and functions are transformed into symbols. Conversely, the "I" always remains hidden – within or behind the metaphor of home. The person behind all this remains silent, using the mysteriousness and the emerging confusion as a chance to depict the intangible about individuality. For this reason, the way to perception in Rubén Caruso's pictures is not a simple one but one that demands an empathetic kind of seeing, an attunement to the painting.This condensed experience of homeland and personality, of protection and intimacy, led at the end of the 1990s to the development of a new subject. Whereas the early works had offered a look into the interior, the artist aspires in recent pictures to depicting the outer view. The house is no longer illuminated from inside; instead, it presents itself almost as a bastion. Building on this shift in perspective – from inside to outside – Rubén Caruso has created larger-scale compositions reminiscent of maps. Although they come across as descriptions of worlds not yet discovered, they act as further developments of the house forms he has always used. Highly stylised and, as a result, more discernible than recognisable, they are linked by dashed lines with small shapes, usually triangles, to pentagons. Or they seem to diverge.Now his paintings exist of scores of bright colour coatings. Pictures that thrive on the luminosity and sensuousness of the colours. But, above all, the ever-recurring contrast between a pure cerulean blue and a broken orange-red heightens the impression of a fiery quality of red hues. Slowly but surely, islands emerge from these mists of colour, structures become visible and disappear again – only to be brought out at other places.In these pictures, and this is what clearly distinguishes them from earlier works, Rubén Caruso sets out to create structures and "offer" houses and bridges. Although he continues to work with the trope of the home, he has now extended that view: it is no longer the solitary "I" (and the four walls designed by him as the expression of his Self) that stands at the centre of his preoccupations but the possible of getting into contact with them. Which is why he groups his house forms together, builds bridges between individuals and bodies so that they may come together as a society. The metaphor of cartography now joins that of the house with the latter representing a place of dwelling and withdrawal for the Self and the former representing the attempt to usurp one's surroundings. Rubén Caruso's pictures deal with a safe haven, with finding one's self in an ur-human need for belonging and security. At least, that is how some people view them. Others are of the opinion that it is exactly the opposite that finds expression in his works, namely, the painfully felt loss of homeland, self-doubt. And thus the pictures continue to remain mysterious, a puzzle, rather like the language-philosophical aphorisms of Antonio Porchia whom Caruso so admires and who wrote: Islas, puentes y alas: mis tres vidas separada, mis tres muertes unidas – i.e. "islands, bridges and wings: my three separated lives; my three united deaths".Rubén Caruso sees his material as an inner process, as a reflection on individuality and society. In his quest, he often lets himself be guided by poetry. Poems by Celan, Pavese and Trakl as well as Porchia and Meister Eckhart inspire him by virtue of their speech rhythm, the unfolding of form and content. Similarly, in his analysis of Martin Heidegger's complex philosophy, there is no finality, nothing definite. Everything is in a constant state of flux and everything consists of only one "material". This attitude is at its clearest in his drawings where one observes how all the elements of the compositions proceed from a deliberately uniform point.On the basis of these observations, then, it would be simpler to define what painting for Rubén Caruso is not: it is not an exploration of paint as a material and not an opportunity for an expressive self-portrayal via style and dynamism. Instead, his pictures reveal a constant working and reworking of a life theme, an ongoing quest. They describe the complexity of "I" and society in a highly encoded form. In this way, his pictures oscillate between figuration and abstraction and do not aim to depict actuality in the traditional sense of visible and tangible reality. Yet, in a highly personal fashion, they do precisely that. Or, as Meister Eckhart wrote, articulating the same thought in relation to the House of God: "Who knows his house? / Let him come here / And say unto us of what form he be".
Alexandra Matzner M.A.
Vienna May 2009




Authenticity and Context
Rubén Caruso creates …· small maderas or wood sculptures that come over more abstract, simple and fragile than they actually are;· larger dibujos or black-and-white ink drawings that come over as ascetic but also as vivid;· pinturas or paintings in which Rubén Caruso – a painter first and foremost – shows complete mastery of both colouring and shaping, especially in his large-scale works; and· photos, video sequences and quotations compiled from poetry and literary texts which expand on the paintings, build bridges and deepen our understanding of the paintings.In terms of style, his works are remarkable for unstinting authenticity and a clear continuity as to the development of themes and the elements of depiction.For the viewer of his paintings in particular, it is obvious that the colours Caruso brings to life reflect an original feel for the natural landscape and the light of his home country.Yet this feel is never overly to the fore, never facile, but more the background to a passion that draws the viewer into other worlds. Worlds that are inconclusive, cryptic and larger than anything which the normally visible world can show.In that process, however, seen from the perspective of European art, the paintings seem at once strangely alien and familiar."What's important for me is the context in which I live and the 'that which is me' – without stylistic conditioning and without forgetting the past or the present of art. I prefer depictions of an intimiste, virtually hermetic character, with allusions that are far from obvious, far from the direct. And so I always think it is important to pause – in order to see more. I am interested in the alluded to, in the subtle. But although I am obsessive about colours, I am not concerned with nuances as such but with feeling, with transmission. I believe that art is not solely about colour, form or object; it goes beyond all that. And that is why I am not that interested in foreground effects. Although rational and reflexive, I am ultimately more intuitive … and so I appreciate those viewers who take their time to view and contemplate, who get themselves involved". (Rubén Caruso)

Themes
For Rubén Caruso, the metaphor of the house, of housing, the location of the individual – initially in his or her own inner world – belongs to the continuity of themes, especially in his pictures of the 1990s. This metaphor broadens out and increasingly opens up to the outside: houses now viewed from the outside appear in their interconnectedness as the location of individuals who are ordered into groupings … into social, also natural, even cosmic nexuses. Orderings which, on the one hand, testify to a need for shelter and which, on the other, are always fragile and witness to the sheer unobtainability of the social and of the natural. Rooms here are manifest as open rooms which can seem threatening but which also can invite and be perceived as protective. An invitation to take a look in the first place, to take serious the directions and virtual "maps" alluded to – and to admit that order only ever exists as a makeshift allusion, more an expression of the need than the directly tangible. Nevertheless, and this is the provocation for the European viewer, it's Caruso's paintings that, as a result of their colourfulness, testify to a yearning that here is deeply emotionally and there – with a hint of mysticism – utopian.And thus, over recent years, the metaphor of the houses has become a theme which Rubén Caruso shows along with old mystic traditions as found in many cultures – at a point where language ceases to be conclusive. And it is in this context, when it is time for the cosmic integration of the house metaphor, that Caruso quotes Meister Eckhart …It is bright, it is clearit is all darkit is without nameit is unbeknownfree of a beginning and endit stands stillis naked, not clothed.Who knows his house?Let him come hereAnd say unto us of what form he be.(Meister Eckhart) Reinald Klockenbusch,2009

Comments: (1994 - 2001)

In his immaterial work, veiled, highly subtle, his inner world comes to light – augmented by elements such as beds, boats, ladders and angels which lend shape to rooms infused with religiosity.Socorro Cubillos (Professor of Art History)

... draw, paint, cover over and scrape off. What was hidden reappears, creating an atmosphere of unfinalised situations in which there is no beginning to find and no ending exists.Laura Valdivieso (artist)

Home, room, apartment, house … synonyms and metaphors for an all-encompassing metaphysics. The place where one lives, finds shelter, eats, dreams and perhaps also dies. In the work of Rubén Caruso, the human is but a mere premonition, a trace, lost in solitude.Reoccurring depictions of the house, in large blocks or on a small scale, enclosed by other houses …Entire families of houses, on a dark background, which – worked on in covered light – conceals and reveals an almost oppressive nostalgia.The flowing inside rooms of a house where he once lived, which here consist of dotted lines, allowing us to sense a tinge of forlornness.Images of melancholic rooms which convey the ambiance of an intimate religiosity in which the human figure represents a non-existent phantom.E. Murillo (artist)

The concrete references [disappear] and the house in his works becomes mythical. Everything and nothing. Painted poetry …Laura Valdivieso (artist)

... doors, fireplaces, ladders, beds, chairs. All these objects, existing in parallel, in fragmented irreal rooms, shrouded in colours that its spirit and its eyes dictate.Laura Valdivieso (artist)