lunes, 23 de noviembre de 2009


Arena

“Soy rehén de una palabra que, a su vez, es rehén del silencio”, decía él.

La muerte se encuentra, primero, en la palabra.
“Asimismo, la mía no busca allí donde, febriles, otras palabras se
agolpan, sino allí donde se retiran con su difunta eternidad”, decía él.

No se piensan en la muerte, en el vacío, en la nada, en Nada; sino en sus innombrables metáforas: una forma de soslayar lo impensado.



Edmond Jabés


2 comentarios:

la stessa ma altra dijo...

cuando se nombra algo, este algo se pierde detrás de su nombre; el saber(se) sin nombrar(se), la letra clara y como perdida que a la vez es comienzo y final de algo que nunca acaba (para mi, el alfabeto no tiene fin, es como una cinta de moebius...)Oiga Caruso, mire todo lo que me hace pensar...

rubencaruso dijo...

........horizonte
sin fin............
..........shhhhhhhh
descansa..........
.........el alfabeto

díme cuando,dónde...?

encontraré...........
...........la palabra
encontraré...........
..........el silencio