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jugar a jugar

 Jugar a jugar


A propósito en estos días de olimpiadas, este encuentro del maravilloso mundo de los juegos globales chirría cierto devenir del juego en absoluta competitividad.

En estos días, una maravilla de gimnasta declina su participación producto de la presión social devenida en presión mental, devenida en estrés y un sentimiento de tener “al mundo sobre su espalda”.

Qué mundo (quizás, la nación a la que pertenece) será el que esta muchacha de apenas 24 años tiene sobre su cuerpo, no lo sabemos, es otro debate y no viene al caso.

Lo que si viene a colación es que ante un hecho similar (presión pública) con otra deportista y un enorme deportista de élite admirado por gran parte de la humanidad (y no exagero), este competidor y cara visible de una banca internacional (que por cierto cambió por otra) regaña a esta colega por no cumplir con la regla de someterse públicamente ante los medios de comunicación y las corporaciones que hacen posible este juego, perdón, deporte de élite.


Volviendo a la imagen de esta exquisita gimnasta que esta por encima del resto del mundo en su juego, claudicar emocionalmente duele e invita a la reflexión en muchos aspectos. El de mi interés: es el juego: pregunto donde quedo el goce, el placer, el deseo del juego o la vida misma o el deseo de vivir a través de un juego, un juego implícito e inserto en la vida de todos, sea el que decida cada uno jugar, porque qué es vivir, sino un juego...

Hemos normalizado y transformado el “juego” en una vorágine atroz de competitividad sin sentido vital, así que a muchos les puede resultar este texto una ilusa reflexión.

Como artista visual haré un aparente desvío. A propósito de una artista visual catalana versátil, peatona del arte “amb carrer” que mientras hace arte juega a que juega, donde cada acción es un acto de reflexión implícito y patentiza que hacer arte esta conectado con el cotidiano de la vida. El arte en cuanto herramienta de juego nos da la posibilidad de conectar vitalmente, porque aunque respirar no incluye la voluntad, jugar a jugar hace de la vida un respirar consciente.

Esta creíble artista tiene nombre: Marta Darder.

Es obviamente deliberado no nombrar a los anteriores y nombrar a quien me da pie a la reflexión, como dije hay muchas aristas para pensar, pero sé que nombrando a Marta nombro a muchas que juegan a jugar sin mayor rédito que el sentirse dignamente vivos.

Quizás estamos a tiempo de repensar qué esta implícito en “los juegos” que la vida impone, qué nos conecta con nuestro propio ritmo vital, qué implica tener los pies en la tierra...

Desde siempre el arte ha intentado dilucidar estos interrogantes, este no esta desprendido de la vida, quizás valga el intento de ampliarlo al cotidiano, reflexionar con seriedad para seguir jugando. O mejor dicho para volver a jugar.



28 de julio 2021.

www.martadarder.com

martadarderlisson (


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